
A quien no le ha pasado el ir a una fiesta y encontrarse con que nadie ha traído el abridor y le toca sufrir a tus dientes el despropósito de abrir la botella de cerveza con la boca ? Pues bien, tan sencillo como una lamina de acero, del tamaño de una tarjeta de crédito, con una incisión que actúa como abridor.
Y que algo tan sencillo no se me haya ocurrido a mi.


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